Qui som?

Amb més de 115 anys d’experiència, treballem per donar resposta a les necessitats educatives actuals dels joves, en un ambient familiar i amb un tracte proper i directe. Som una escola que seguim l’estil i l’esperit educatiu de Sant Joan Bosco, el fundador dels salesians. Una escola popular, oberta i encarnada a la realitat del país, d’inspiració cristiana que vol viure els valors de l’evangeli en el segle XXI.

L’ideari es fonamenta en quatre pilars:

  • Casa: un col·legi salesià ha de ser una llar familiar que faciliti un ambient d’acolliment, confiança i estimació.
  • Escola: lloc on s’estudia, s’aprèn i es prepara per a la vida.
  • Pati: on el joc i l’alegria hi són presents. Espai de relació proper entre educadors i alumnes.
  • Església: on ens eduquem cap al transcendent, valorem i coneixem Jesucrist.

 

D'on venim

Colegio Salesiano “San Antonio de Padua”, Mataró

Resumir la historia de este centro educativo centenario en unas cuantas páginas resulta una tarea difícil. Tanto más cuanto ya se ha escrito un precioso volumen con ocasión de los 100 años de su andadura de historia.

El libro en cuestión se titula SALESIANS-MATARÓ, Cent anys educant, 1905-2005. Su autor, un salesiano historiador muy conocido: Ramón Alberdi, y como diseñador y recogida de archivo fotográfico estuvo a cargo de Juan González. De todos modos ya en la introducción se explica que los diversos apartados del libro han corrido a cargo de miembros de la Comunidad salesiana, así como la traducción al catalán, hecha por el salesiano Pere Castellví.

La herencia de un personaje ilustre: Antoni Cuyás i Santpere

Este árbol más que centenario nació de la semilla de un hombre, digno hijo de la ciudad de Mataró: Antoni Cuyás i Santpere. Había nacido el 21 de octubre de 1802. De su familia recibió unos valores ético-religiosos que le acompañaron durante toda su vida.

Estudió náutica en los Escolapios de Mataró y se alistó, una vez obtenido el título, en la Armada real. Tras recorrer diversos enclaves del Mediterráneo, decidió trasladarse a América. En aquellos momentos, las colonias eran presa de una profunda agitación, la independencia de la metrópoli.

En este contexto político y social llegó Antonio Cuyás, se estableció en Argentina y entabló una acción militar de corsario con su embarcación “Rayo Argentino” contra Brasil.

En 1830 decidió abandonar su etapa de corsario y se estableció en la villa de Gualeguay dedicándose a la explotación agropecuaria implicándose en las tensiones políticas entre Argentina, Uruguay y Brasil.

Hasta que en 1862, a sus 60 años, decidió regresar a España acompañado de su esposa María Blanco con la que se había casado en 1829. Desembarcó en Lisboa con su esposa ya enferma mental y se trasladó a Vilassar de Mar donde conoció a María Sagarra i Puig con la que contraerá matrimonio, a la muerte de su esposa. Poco después el matrimonio se trasladó definitivamente a Mataró.

Ya en Mataró,  Antonio Cuyás se retiró de su habitual actividad y se dedicó a escribir la agitada historia de su vida mientras acariciaba el propósito de dotar a su ciudad de una institución de beneficencia. Pero apenas tuvo tiempo de realizar su propósito: falleció en septiembre de 1890, a sus 88 años. En Mataró corrió ya la voz de que el centro asistencial ideado y sufragado por el señor Cuyás correría a cargo de los salesianos.

La continuadora: María Sagarra i Puig

Se puede decir que las bases de la presencia salesiana en Mataró corresponden, sin duda, al Señor Cuyás (fallecido en el 1890), pero el título de verdadera realizadora y emprendedora de la obra, corresponde a su segunda esposa, María Sagarra i Puig.

El verano de 1889, los esposos Cuyás convocaron en Mataró al superior de los Talleres de Sarriá, Don Juan Branda. La señora María le explicó el proyecto de su marido y le preguntó si los salesianos estarían dispuestos a secundarlo. El salesiano quedó muy satisfecho y prometió su plena colaboración… Pero no se pudo llegar a más porque, debido a su delicada salud, el  P. Branda, acudió a Turín y hablando con el Rector Mayor, D. Miguel Rúa, éste decidió enviar Don Felipe Rinaldi a Sarriá a, el cual llegó el 29 de octubre de 1889. Así se lo comunicó a la señora Cuyás.

El Padre Rinaldi quedó bien informado por su predecesor de las perspectivas que parecían surgir en Mataró y así decidió visitar a la familia Cuyás.

La sintonía entre el matrimonio fundador y los salesianos adquirió nuevo relieve con la colocación de la primera piedra de la pequeña iglesia del futuro centro.

¿Una casa de beneficencia para niños pobres – éste era el sueño de Cuyás – o un centro de educación donde se pudiesen formar también los futuros jóvenes salesianos? La disparidad de criterios no facilitó la tramitación del proyecto. Mientras tanto Don Felipe Rinaldi  fue elegido superior provincial, en 1892  y en 1901, Prefecto General de la Congregación, mientras la señora María Sagarra fallecía el 17 de enero de 1903, a los 66 años.

El colegio de La Esmeralda

Fruto de la preocupación por la formación de los futuros salesianos, empezó a funcionar en Sarriá una sección de Bachillerato, en el curso 1894-95. Tan sólo contaban con 9 alumnos pero gozaba de buen ambiente y de prestigio bajo la dirección del P. José Calasanz, futuro mártir de la persecución religiosa en España. Pronto se constató que el centro de Bachillerato necesitaba un espacio propio y se escogió la llamada Torre Esmeralda,  como complemento y no lejos de Sarriá. También aquí se vió que la torre resultaba pequeña e inadecuada.

Así llegamos al 1903 en que los albaceas del señor Cuyás acudieron al entonces Provincial P. Manuel Benito Hermida. Las condiciones y términos del contrato inicial se habían suavizado. El P. Hermida acudió a Turín. El asunto acabó ante el Obispo de la diócesis, Cardenal Casañas, que se convirtió en el mediador del tema, aceptado por ambas partes.

De las opciones aceptadas por Turín y planteadas al prelado, se llegó al acuerdo final de impartir la enseñanza de Bachillerato en Mataró. En la ciudad ya  había otras escuelas regentadas por los Escolapios y Maristas que atendían mayoritariamente alumnos de la ciudad. Por eso, el nuevo centro de los Salesianos se debía orientar como colegio/internado, para acoger, prioritariamente, alumnos de poblaciones de las poblaciones del Maresme y también, de otras comarcas catalanas, dando prioridad a las familias sencillas.

La inauguración

La obra salesiana de Mataró (20.000 habitantes en aquel momento) tuvo ya una fecha significativa: el 24 de abril de 1905, que recuerda la conmemoración mensual de María Auxiliadora.  Su primer director fue el propio P. Josep Calasanz Marqués . El colegio contaba, inicialmente, con 50 alumnos internos. Acudieron autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad y la banda de música de los Talleres Salesianos de Sarriá.

Se bendijo primero el edificio. Estuvo presente monseñor Cortés i Cullell, obispo auxiliar de Barcelona, como delegado del cardenal Casañas.

La institución llevará el nombre de Colegio de San Antonio de Padua, en recuerdo a su fundador. Tras la Misa, se cantó el Te Deum como acción de gracias por la casa salesiana ya felizmente iniciada.

Desde los primeros días, reporteros y visitantes no dejaron de proclamar las maravillas del lugar escogido, un enclave alejado del centro de la ciudad y elevado en la parte norte, entre el mar y la montaña y rodeado de viñas y pinos que proporcionaban una atmósfera pura, perfumada y saludable.

Los salesianos, por su parte, adivinando el futuro desarrollo urbanístico de la zona, adquirieron una serie de terrenos y así se fue ampliando el espacio destinado al edificio del colegio.

Fue en el 1914 cuando se bendijo la iglesia semipública, de líneas góticas, dedicada a María Auxiliadora.

El personal del Colegio

Durante el primer curso completo, 1905-1906, los salesianos que atendían la casa eran 12. Y ya en el curso 1918-1919 llegaron a ser 22. Unos eran sacerdotes, otros seminaristas y otros coadjutores dedicados al mantenimiento, al huerto y a la granja.

No podemos dejar de mencionar grandes personalidades que destacaron aquellos primeros años: el P. José Calasanz, primer director del Colegio (1905-1916), y nombrado posteriormente superior provincial y que sufriría martirio durante la guerra civil española del 1936-39.

D. Julián Massana, alumno ya en Torre Esmeralda, substituyó al P. Calasanz en la dirección del Colegio (1916-1922) y también fue nombrado posteriormente Provincial en el difícil período 1936-42.

Muy popular y apreciado fue el tercer director, D. Juan Alberto Francesia, (1922-27), italiano, de la provincia de Novara, que prestó una dedicación total a la vida colegial. Se le recuerda como un hombre que se sabía adaptar a las más diversas disciplinas: física, química… un hombre sabio, piadoso, austero, educado…

D. Francisco Bandrés (director del 1927 al 1934), responsable, prudente, emprendedor, amable. Con excepcionales cualidades para la música y dirigía magistralmente el coro.

El alumnado

Desde el inicio, figuraba un pacto con el resto de centros educativos de Mataró por el que no se podría permitir competencia con los centros educativos de la ciudad, como los Escolapios y los Maristas, que acogían chicos de Mataró, limitando la acción educativa de los Salesianos a niños y jóvenes del Maresme y de otras comarcas y ciudades de Cataluña, lo que suponía una mayoría de alumnos internos en el centro.  A pesar de ello, el proceso de crecimiento numérico que fue experimentando la obra era constante y en todas las secciones: enseñanza primaria, Bachillerato y estudios de Comercio… Si en 1905 se iniciaba con 50 alumnos, en el 1912 ya eran 100 y a los 25 años de funcionamiento, en el curso 1929-1930 superaban los 260. Al llegar la Guerra Civil, contaban con 300.

La seriedad de los estudios, la educación impartida con el Sistema Preventivo, la posibilidad del internado fueron suscitando el interés de las familias. La mayoría de los alumnos provenían, como se ha dicho, de poblaciones de la costa, que aportaban un número suficiente de estudiantes, en gran parte, internos.

La mayoría optaba por los estudios de bachillerato, de seis años de duración. Los otros, se apuntaban a los cursos de comercio, de cuatro años.

Las páginas de la revistita Juventud Salesiana (desde 1909) y las Memoria Escolares (desde 1917) iban detallando la vida normal del colegio y todas sus actividades. Se conservan en los archivos del colegio, cuidadosamente guardados.

Un elemento importante de la vida asociativa y religiosa de los alumnos fue la pertenencia de un buen grupo de niños y jóvenes con mejor comportamiento y vida cristiana en las Compañías, la de San Luís (antes del 1906-07), la del Santísimo Sacramento (1929), o en la Asociación de Juventud Misionera que fomentaba la vivencia misionera, así como el Clero Infantil, Todos ellos se implicación decididamente en las campañas religiosas y formativas del centro..

Cabe destacar que antes del 1912 ya existía en el colegio la Asociación de Antiguos Alumnos de Mataró, hoy “alumni”.

La HOJA informativa “Juventud Salesiana” iba recogiendo la vida del colegio y sus actividades.

Llega la República y la Guerra Civil

El 14 de abril del 1931 no sólo se proclamaba la república en Madrid y en muchos ayuntamientos de España sino también en Mataró. ¿Cómo afectan a los Salesianos las leyes contra las Congregaciones Religiosas? A pesar de los problemas suscitados, se fue manteniendo la actividad escolar con una cierta tolerancia, de manera especial en el curso 1933-34. Los salesianos tuvieron que dejar la sotana y vestir de seglar. Y para prevenir posibles dificultades y la expulsión de la comunidad, se construyó en el bosque un edificio, la llamada “Casa blanca.” Pero las clases no se interrumpieron.

Y aún así, aprovechando en un par de años una cierta calma, la Familia Salesiana aprovechó para celebrar con solemnidad las fiestas de la canonización de San Juan Bosco (abril de 1934).

Otra contienda se vivió con la Guerra Civil (1936-39). En el mes de julio de 1936, la política de tolerancia del municipio de Mataró preservó a la comunidad salesiana: no hubo saqueos ni detenciones. No obstante, el martes 21 de julio, un grupo de revoltosos se presentó en los locales del colegio, con una pregunta muy concreta: “¿dónde están las armas?”

“No hay armas” – les responde el entonces director del colegio, D. Modesto Bellido-. Y él mismo se ofreció a acompañarles por las dependencias del colegio. Mientras iban registrando las aulas, se le ocurrió al director la feliz idea de preguntar a los milicianos si habían comido. Como respondieron que no, mandó preparar para ellos una buena comida. En un ambiente distendido, la milicia declaró confiscado el Colegio pero aseguraron la protección del profesorado: los salesianos y el personal de servicio podrían permanecer en la casa para hacerse cargo de su mantenimiento. El edificio se convirtió en un Hospital de Sangre (en el 1938 eran más de seiscientos los atendidos en el edificio). Si la ciudad de Mataró fue una excepción en la Cataluña revolucionaria en manos de comités violentos, el Colegio Salesiano se convirtió en un “oasis” en la ciudad, y la Casa Blanca, como un refugio para salesianos y eclesiásticos. Eso sí, el colegio cambiaba su nombre. Desde aquel momento se llamaría Escoles Joaquim Costa, aunque en realidad, nunca llegaron a funcionar como escuelas.

Durante este tiempo, el colegio suspendió toda su actuación educativa y las actividades, dado que sus dependencias estaban al servicio del Hospital de Sangre que atendía a las Brigadas Internacionales.

Varias familias de Mataró acogieron y refugiaron generosamente en sus casas a chicos del colegio, aún a riesgo de su vida. Así fue con la familia Nonell, Miracle, Bartra, etc..

Una agenda reveladora

Lamentablemente, un jovencito salesiano, Jerónimo Hernández, protagonizó en estos momentos un desgraciado incidente. Este joven, estudiante de teología, se propuso pasar la frontera para llegar hasta Andorra, como ya había hecho algún otro, pero se perdió en la montaña y cayó en manos de la guardia roja. En el registro que le hicieron, le descubrieron una agenda con nombres y direcciones de compañeros y salesianos. Le apalearon hasta que descubriera el refugio salesiano de Mataró. La detención no se hizo esperar: los 14 salesianos que residían en el Colegio fueron detenidos y conducidos a prisión…

La casa salesiana vuelve a florecer.

Liberada la ciudad de Mataró el 27 de enero de 1939, a los tres días, los salesianos ya  pudieron volver a casa y de inmediato pusieron manos a la obra, dado que los alumnos llamaban a la puerta. Se pudo recuperar buena parte del mobiliario. Y el magnífico retablo neogótico del altar mayor de la iglesia, intacto, volvió a lucir con todo su esplendor. No sólo eso, sino que se emprendieron nuevas construcciones como el teatro. El día de su inauguración (27 de mayo de 1945) se interpretó la zarzuela Caperucita azul, acompañando a la orquesta su autor, D. Felipe Alcántara. Además, los bajos del teatro que dan a la carretera de Argentona, se convirtieron también en dependencias del Oratorio Festivo dominical, que entró en funcionamiento el 8 de diciembre del 1945, recordando el encuentro de Don Bosco con Bartolomé Garelli (1841) y dirigido de manera especial “para los niños que no tenían escuela ni lugar para jugar”.

Con el impulso demográfico, un renacer escolar y educativo.

Con la reanudación de las actividades escolares y educativas en el curso 1939-1940 el número de alumnos superaba los 300, ligeramente superior al de 1935-1936. Por otra parte, con el nacimiento del barrio de Cerdanyola y el fuerte impulso demográfico de colectivos procedentes de toda España, la ciudad de Mataró pasó de 19.704 habitantes, a principios de siglo, a unos 30.000 en 1949. Esta situación provocó romper la norma de no admitir alumnos de Mataró, con lo que el internado quedó complementado con alumnos mediopensionistas y externos. De esta manera, poco a poco, el colegio y la actividad salesiana se fue vinculando más a los nuevos barrios cercanos que iban emergiendo con gran fuerza: Cerdanyola, Pla d’en Boet, Peramás, la Llantia…

En el curso 1949-50 los alumnos eran ya 440. No se cabía en el colegio. Si los salesianos en el 1939 eran 11 de Comunidad, en el 1950 ya eran 23. Fue en estos años 50 que al edificio escolar se le añadió otro piso más que permitió mejorar nuevas instalaciones del colegio y un espacio para la residencia de la Comunidad Salesiana.

A finales de los 60 se ampliaron los espacios deportivos al cubrir el torrente, se asfaltó el patio principal, colocando allí el mosaico de la figura de Domingo Savio, se construyó el frontón, un gran campo de fútbol y pista polideportiva en la antigua pineda y una piscina. Se remodeló el jardín de entrada para situar desde allí el ingreso al colegio y a los despachos desde la fachada principal.

Juntamente con la actividad escolar, iban surgiendo cantidad de propuestas formativas, religiosas, lúdicas y sociales. Muchos antiguos alumnos recuerdan este resurgir de la Casa Salesiana con gran ilusión, no solo por su exigencia en los estudios y la disciplina sino también por actividades y experiencias formativas complementarias que han influido seriamente en sus vidas y que no han olvidado.

La vida en el internado

El internado de la posguerra siguió con mucha asistencia. Y con una normativa muy estricta, propia de los tiempos y la mentalidad del momento. Los internos aún recuerdan con una sonrisa en los labios, que  se iniciaba el curso el mes de octubre y que acababa en julio. Sólo se permitía “ir a casa” el día de Navidad para comer con la familia, pero por la noche ya debían regresar al colegio. El despertar era a las 6,30 horas de la mañana, lavarse, vestirse, hacer la cama, una vez a la semana, a la ducha… y luego, a la misa. Para desayunar, leche en polvo (americana), una rebanada de pan y chocolate. Algunos recibían un suplemento que les llegaba de los padres… Todos iban con bata y tenían asignado un número con el que se marcaba toda la ropa y pertenencias. Para cenar, las típicas patatas hervidas. Y para fiestas como las de María Auxiliadora, Don Bosco, Domingo Savio… patatas xips. ¡Una delicia! Habrá que tener siempre muy presente que eran tiempos muy difíciles, en plena post-guerra.

La música corría a cargo del gran maestro de música, D. Juvenal Villani y D. Felipe Alcántara, con la mención obligada del gran maestro de canto, el salesiano P. Faustino Díaz.

A pesar de este panorama, se recuerdan estos años, en su contexto histórico, con simpatía y por las actitudes que se iban creando en los alumnos como la intensidad en los estudios, el espíritu de esfuerzo y superación, la disciplina, el cumplimiento de los deberes, la devoción al Sagrado Corazón, a María Auxiliadora, a Don Bosco y el espíritu de compañerismo…

El domingo por la tarde, no faltaban las veladas, el teatro o el cine (con sus correspondientes recortes). También recuerdan las actividades que complementaban los estudios y la formación que se recibían en las aulas. 

Fue en el curso 1976-77 que el colegio abrió también sus puertas a las chicas, en régimen de coeducación.

Don “Boni”, un corazón oratoriano

Un salesiano que ha sido recordado y celebrado por muchas generaciones escolares es Don Bonifacio  Rollizo López, popularmente D. Boni.

Fue destinado a Mataró por primera vez en el año 1945-51 y posteriormente, del 1951 al 1984, se puede decir, toda una vida – 36 años – Aquí entregó su vida a alumnos, salesianos y todos los que se acercaban a él. Hombre extraordinariamente sencillo,  alegre, acogedor que irradiaba simpatía y buen humor a su alrededor, ocurrente y siempre rodeado de niños en el patio. Para muchos de ellos fue el confesor,  catequista y “enfermero”, en el que podían ver la imagen de Don Bosco vivo entre ellos. El día anterior a su muerte aún paseaba por el patio con sus niños. Poco antes de cumplir los 80 años, en el 1984, su corazón oratoriano, a lo Don Bosco, dejó de latir. Su memoria es recordada cada año, en la fiesta de los Antiguos Alumnos, ante el monolito que ellos le levantaron en el patio de Don Boni.

Las bodas de oro 1955

Las fiestas de la celebración de las bodas de oro del Colegio, siendo director D. Antonio Martínez Azcona, fueron precedidas por una amplia propaganda, que fue ocasión para un espléndido encuentro de los antiguos alumnos. Más de 700 de todas las promociones asistieron a la Misa de Acción de Gracias presidida por el Arzobispo de Valencia, el salesiano Monseñor Marcelino Olaechea. Se procedió a la inauguración del monumento en honor del mártir P. José Calasanz, obra del artista Joan Puigdollers,  y a la imposición de la medalla del trabajo al salesiano coadjutor Sr. Antonio Más Sala, cocinero del Colegio de quien se puede decir que toda su vida la pasó en Mataró, con algunas pequeñas ausencias durante la guerra y hasta su muerte, en el 1969, a los 89 años de edad.

Innovación en actividades educativas y de deportes

En el curso 1969-70 el número de alumnos en el colegio era de 625. Y aunque la mayoría provenían de poblaciones de la costa, del interior y de Barcelona, poco a poco se fue prefiriendo a los que llegaban de poblaciones donde no pudieran seguir sus estudios, la mayoría mediopensionistas e internos y de los barrios vecinos.

Con este renacer escolar y educativo se iniciaron también toda una serie de actividades complementarias y de fin de semana: teatro, cine, deportes, paseos y excursiones, canto coral, del que surgió el Grup Verderol, que con los años derivó en la coral Primavera per la Pau….

Si en los primeros años del colegio sólo se practicaba el fútbol, en los años 60 se introdujo la pelota vasca, el baloncesto, el hockey sobre patines y otros deportes.

Ciertamente, los espacios deportivos de los que disponía el colegio favorecían estas actividades deportivas, que han dado también al deporte ilustres figuras en varias disciplinas.

Implicación en el barrio de  Cerdanyola.

Cerdanyola es un barrio que había ido creciendo muy rápidamente a partir de inmigración española, la mayoría muy joven. Si en el 1950 contaba con unas 1.000 personas, en el 1965, eran 15.000 y en el 1991, había llegado a 27.406 habitantes, procedentes ya de muchas culturas y países.

Sensibles a los nuevos tiempos, laicos y salesianos se hicieron presentes en las barriadas que rodeaban el Colegio, en continua expansión como el de Cerdanyola.

En el año 1961 se erigió la Parroquia de María Auxiliadora, a la que pertenece el colegio y con la que se sigue colaborando estrechamente.

La atención a niños y jóvenes del barrio se inició en los bajos del teatro aunque posteriormente se trasladó a un local construido delante del teatro como Oratorio Festivo (Esplai) y llegó a ser el local de encuentro y acogida de jóvenes y de la gente del barrio. Aquí centró su acción apostólica, de manera especial el salesiano Manuel Serrano (desde el 1944 al 1955) que dejó una gran huella en el barrio. Al marchar de Mataró, prosiguieron la tarea algunos estudiantes del Seminario de Martí-Codolar pero, de una manera especial otro salesiano emprendedor, D. Francisco Cortés (1965-1970) que abrió el Oratorio a actividad diaria (1966) y aglutinó muchos jóvenes en el equipo de fútbol ORSA (Oratorio Salesiano). De aquí nació la idea posterior de crear un Centro Juvenil.

Un sencillo detalle como el de abrir en el 1970 una entrada al colegio desde la calle Salesianos a los patios del colegio, evitando así el ingreso por la entrada principal, constituyó una apertura muy significativa al barrio de Cerdanyola.

Así mismo, y con una voluntad de puertas abiertas, durante el verano no se descansaba. Era el momento en que se acogían en las instalaciones del colegio hijos de obreros de La Seda y de Nestlé, estudiantes del seminario salesiano, los que sacaban algunos títulos académicos, etc… Un colegio siempre de puertas abiertas.

No es de extrañar que con la ordenación urbana de la ciudad se fueran poniendo nombres salesianos a diversas calles del barrio: María Auxiliadora, San Juan Bosco, Santo Domingo Savio, Salesianos, Calasanz Marqués…

El barrio de La Llantia

Entre los años 1958-60, nació otro barrio nuevo en la periferia de Mataró, el de La Llantia, cercano al colegio. Enseguida se detectó la necesidad de una respuesta urgente a sus necesidades, de manera especial en la tarea de escolarización y atención cristiana. La respuesta nació del celo de un nuevo y apostólico salesiano, D. José Echarri, llegado al colegio en el 1960 hasta el 1970 y, posteriormente entre el 1975-1977, quien emprendió la tarea de habilitar una barraca en el barrio que se usó como escuela y capilla. Allí mismo, celebraba cada domingo una misa para los feligreses. Con el tiempo, se vio la necesidad de tener también un Centro Social que igualmente funcionó como iglesia hasta su traslado a unos bajos cedidos por la familia Orozco, en la calle Galicia. Pasados unos años, el 24 de mayo de 1987, se colocó la primera piedra de la iglesia de San Juan Bosco. Con el trabajo y la aportación de sus habitantes, se pudo inaugurar el 28 de enero de 1990, como iglesia vicaria de la parroquia de María Auxiliadora.

El seminario salesiano de Gerona se trasladó a Mataró en el 1977. Salesianos y jóvenes de la Residencia de Orientación Vocacional se fueron implicando generosamente en el trabajo pastoral y recreativo del barrio. Como medio de comunicación y de compromiso, crearon una sencilla publicación “La voz de la Llantia”. Nada de extrañar que cuando se buscara el titular de la Iglesia y un patrón para el barrio, inmediatamente se pensó en San Juan Bosco. El primer salesiano vicario de la nueva iglesia fue D. Narcís Frigola.

El entusiasmo y la adhesión que suscitó la entrega generosa del P. Echarri quedan plasmados en la lápida que perpetúa su recuerdo en el Centro Social del barrio. Y en el 2012 se incorporó a la Colla Gegantera del barrio un gigante representando al P. Echarri, que lleva en la mano derecha un candil, símbolo del barrio, y en la izquierda, una pala sobre el hombro, recordando su aportación a la construcción del barrio.

Una manifestación más de la serie de respuestas a las inquietudes siempre renovadas de la Congregación Salesiana hacia las clases más populares y desfavorecidas.

La Familia Salesiana

La Familia Salesiana: Comunidad religiosa, Antiguos Alumnos,  Asociación de María Auxiliadora i Cooperadores Salesianos, se implicaron activamente en las actividades que se llevaban a cabo.  Ya se ha comentado anteriormente que antes del 1912 ya existía en el colegio la rama de la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos que en diversos momentos de la historia del colegio han prestado una excelente colaboración. Un momento importante de encuentro se ha ido manteniendo en la tradicional Fiesta de la Unión.

Una característica muy salesiana es la devoción a María. En las crónicas de los años 1954-55 ya se habla de unas cuatrocientas personas inscritas en la Asociación de María Auxiliadora, que en el 1961-62 ya constaban como inscritas más de 650 señoras, repartidas en 26 grupos de unas 30 personas cada uno y que, gracias a las celadoras, recibían por turno en sus casas la capillita de María Auxiliadora. Su colaboración en la devoción a la Madre i su implicación pastoral y caritativa se han manifestado siempre muy relevantes. Ha sido tradicional el reparto anual del calendario de María Auxiliadora.

También en las crónicas de los años 1959-61 se habla de un grupo significativo de unos 80 inscritos como Cooperadores Salesianos, sensibles a la realidad espiritual y social del barrio y en colaboración con algunas parroquias de la ciudad. En estos últimos años ha tenido un buen crecimiento e implicación como Salesianos Cooperadores, animadores de la  pastoral familiar, como se resalta al final del escrito.

La nueva iglesia del colegio

Si la iglesia original del colegio se bendijo el 29 de noviembre de 1914, fue en la fiesta de la Inmaculada de 1963 que experimentó una notable transformación. Ante la necesidad de nuevos espacios para el centro que iba creciendo, se optó por dedicar la parte baja de la iglesia para una sala de actividades múltiples, conferencias, reuniones y nuevos despachos.

El retablo, confeccionado en los talleres de Sarriá, se ofreció al Colegio de los Salesianos de Ciutadella (Menorca) que disponía de unas dimensiones similares a las que tenía el colegio de Mataró. Allí se conserva hoy.

La parte superior, se siguió utilizando como iglesia para las celebraciones de los alumnos y y abierta a algunas familias cercanas, con acceso desde las instalaciones del colegio.

La cofradía de la Verónica.

La Cofradía de la Verónica, nació por iniciativa del Director D. Ricardo Nácher, durante su directorado (1946-52) animado, de manera especial, por los Antiguos Alumnos que sufragaron la realización del paso, con las imágenes de la Verónica, obra de D. Gaspar Mestres, de las Escuelas Profesionales de Sarriá. El conjunto se bendijo y salió en procesión desde el 1.952 hasta la supresión de las procesiones en Mataró.

En el año 1992 el director D. Josep Mª Camprubí, junto con padres de alumnos y algunos AA.AA reiniciaron la Cofradía con la restauración de las imágenes, buscando un soporte al paso, confeccionando las túnicas y capuchas, saliendo nuevamente ya el Viernes Santo de aquel mismo año en la procesión de Mataró, actualmente Patrimonio Cultural de la Ciudad. En años posteriores, acompañaba el paso una banda de cornetas y tambores, propia del colegio. En el 2016 fue reconocida como parte de las agrupaciones de Cofradías Salesianas de la Inspectoria Mª Auxiliadora.

La entidad colabora habitualmente con Caritas, ONG Salesiana, en acciones de beneficencia en el barrio y en la Iglesia local.

Adaptación a nuevos tiempos y participación de los laicos.

Los barrios cercanos al colegio iban creciendo a buen ritmo. A medida que se iban creando nuevos centros de enseñanza en poblaciones vecinas y se facilitaban las comunicaciones, el colegio se fue abriendo preferentemente a estos barrios de inmigración, disminuyendo el número de internos y aumentando el de mediopensionistas hasta llegar a la supresión progresiva del internado, en 1978, tras ofrecerlo durante 73 años. También la sección de Comercio, que se impartía desde el inicio del colegio, corrió la misma suerte y concluyó con el curso 56-57.

Fue una nueva ocasión para que la Obra Salesiana siguiera ampliando su actividad educativa y apostólica. Era el momento de adaptarse a nuevos tiempos. En los años 70, gracias a la supresión del internado, se originó una reconversión de los espacios del colegio: accesos, despachos, comedores, audiovisuales, pretecnología, laboratorios… Al mismo tiempo, se construyó una pista polideportiva, piscina y patio del parvulario.

La nueva Ley General de Educación (LGE, 1970) exigió una nueva estructura escolar iniciando los cursos de EGB (curso 1972-73), BUP (curso 1975-76, que sería mixto desde el curso 1976-77) y un COU, inicialmente asociado con otras escuelas religiosas de Mataró, con sede en la Escuela Pía de Santa Anna y posteriormente, en el curso 1990-91, ya se cursó en los salesianos, con la participación del Colegio del Cor de María.

Como oferta complementaria no obligatoria al ciclo de estudios, se iniciaron también en el curso 1972-73 unas clases de parvulario para hijos de familias trabajadoras, pero no tuvieron éxito, al resultar costosas por no ser subvencionadas.  Se suprimieron en el curso 1976-77, habiendo asistido unos 207 alumnos en este pequeño espacio de tiempo. Como indicación, durante los años 80 el número total de alumnos en el colegio osciló entre los 850 y los 900. Será más tarde, en el curso 1999-2000, que se reiniciará la nueva sección del Parvulario.

Fue en el curso 1982-83 que ya se implantó progresivamente la coeducación en todo el colegio, aunque ya existía en el bachillerato desde el curso 1976-77.

Si hasta el 1970 toda la gestión de la Obra Salesiana la llevaban a término los religiosos, la reforma educativa y una nueva mentalidad de la Congregación Salesiana de trabajar juntos seglares y religiosos, abrió las puerta a la colaboración progresiva  de profesores y profesoras seglares. Si en el 1980 había 9 salesianos y 24 profesores laicos, en el 2005 eran 54 los profesores.

Un papel muy importante en la animación escolar se debe a la participación de los padres en el AMPA, con el lema nacido en los inicios de los 90: “El AMPA somos todos.” Redactaron sus estatutos entre el 1992-96, ofreciendo también una normativa para becas a los alumnos, organización de muchas actividades, como los Juegos Florales, Escuela de Padres, etc. También con su empuje, se formó en el año 2001, la Colla Gegantera con el gigante TON que representa Salesianos Mataró.

Progresivamente, desde el curso 1995-96, los laicos fueron asumiendo tareas directivas en el funcionamiento del colegio, en plena sintonía con el espíritu educativo salesiano.

En el año 2000, el colegio recibió el premio del CIRIT (Comissió Interdepartamental de Recerca i Innovació Tecnològica) de la Generalitat de Catalunya “por el eficaz estímulo de la creatividad científica i el espíritu de investigación entre sus alumnos y por el alto grado de coordinación de esfuerzos”.

Desde el 30 de octubre del 2000, el “Full Informatiu” irá dando a conocer semanalmente la actividad del colegio en todos sus campos educativos y formativos.

El Centro Juvenil Salesiano

El Oratorio festivo, que ya hemos presentado, con el tiempo, dio origen y tuvo su continuidad en el Centro Juvenil Salesiano. Los chicos habían ido creciendo y necesitaban una nueva estructura.

Éste nació bajo el empuje del entonces director, D. Manuel Puyol, pero con la llegada (1969-70) del salesiano Rafael Juncadella, fueron los que se convirtieron en los impulsores de una realidad que marcó una época con la creación de un Centro Juvenil Salesiano. En este mismo curso, de acuerdo con las nuevas líneas marcadas por los Capítulos Generales de los Salesianos, fueron ellos quienes reemprendieron la tarea de convertir los patios e instalaciones del Colegio en un gran centro social para todo el barrio.

El gran artífice y apóstol fue D. Rafael Juncadella. El 16 de febrero de 1970 se inició una pequeña Comunidad de ADSIS que animaría el nuevo Centro Juvenil con la atención a grupos de chicos y chicas mayores de 14 años para profundizar en temas de formación humana, político-social y cristiana, a las que unían diversas actividades lúdicas, de convivencia así como campañas solidarias y culturales, abiertas a toda la ciudad. Sin duda que la atención a los más de de dos mil jóvenes que pasaron por este Centro durante su existencia, se convirtieron en un elemento integrador de la actividad social y de la cultura catalana del barrio.

Es también en este ambiente que nació en el 1974 el grupo musical “Verderol,” liderado por Genís Mayola y puesto siempre al “servicio de las causas justas”, grupo que obtuvo gran reconocimiento y premios y que, con el paso del tiempo, se convirtió en la actual coral “Primavera per la pau”.

En el curso 1976-77 el Centro entró en una pequeña crisis y una progresiva dispersión. Las razones fueron varias: falta de coordinación con el Centro Prejuvenil y diversidad de objetivos, el cambio de destino de salesianos, entre ellos, el de Rafael Juncadella, en el 1977. Todo ello significó la muerte del Centro Juvenil Salesiano. De todos modos, no fue trabajo inútil, porque muchos de los jóvenes se implicaron en parroquias y estamentos sociales. No es de extrañar que el Ayuntamiento de Mataró concediera a Rafael, en el Pleno del 13 de diciembre del 2018 y por unanimidad, el título de Hijo Adoptivo de la Ciudad de Mataró.

Aunque con un formato muy diferente, en el 1978 surgió una nueva fórmula en el Esplai o Casal d’Estiu, animada por monitores, una vez acabada la actividad del curso escolar y hasta finales del mes de julio. De una forma o de otra, se ha ido manteniendo con relativa regularidad hasta hoy.

La Residencia de Orientación Vocacional 

En 1977, tras la crisis vocacional del Seminario menor salesiano de Girona, se llevó a cabo la creación de una Residencia de Orientación Vocacional (Comunidad Santo Domingo Savio) en Mataró, adjunta a los locales del Colegio. Ello fue posible al disponer de unos locales que había dejado libre el internado,

La Residencia de Orientación Vocacional, “la Resi,” animada por una Comunidad Salesiana, era independiente de la Comunidad del Colegio. Un buen grupo de jóvenes participaron e iniciaron diversas actividades catequéticas, culturales, deportivas y apostólicas en favor de la juventud y del barrio, como el Casal de Verano que se inició aquel mismo año.

No era considerada como un seminario tradicional sino como una residencia-hogar donde se ofrecía una orientación cristiana y salesiana a jóvenes con inquietudes vocacionales, según el espíritu de Don Bosco. La posibilidad de incorporarse a los estudios de Bachillerato del Centro favoreció aún más este traslado.

Como se ha comentado anteriormente, la actividad de esta Comunidad favoreció la colaboración en muchos campos, como el Esplai La Baldufa, nacido en el 1984, reviviendo  experiencias anteriores que fueron el Oratorio Salesiano y el Centro Juvenil de los años 70.

Con la disminución de vocaciones, en el año 1995 la comunidad que atendía la ROV se unió a la del colegio, con el encargo de atender los dos campos de misión: la residencia y el colegio. Finalmente cerró como centro de acogida vocacional en el 1997.

Algunos de estos espacios se destinaron, a partir del primero de noviembre del 1999, para la actual residencia de la Comunidad Salesiana.

Centenario del colegio: “Cien años educando” (2005)

Éste fue el lema de las celebraciones del Centenario de la fundación del colegio, durante el curso escolar 2005-06. El director del colegio era D. Joan Camps, el provincial D. Joan Codina i Giol y el presidente de los AA.AA el Sr. A. Xalabardé i Bonet.

De entre los actos del Centenario, cabe destacar la propuesta de los Antiguos Alumnos presentando al Ayuntamiento de Mataró la petición de la Medalla de Oro de la Ciudad. Ésta se concedió, por unanimidad, el 14 diciembre 2005, en la persona del Exmo. Sr. Joan Antoni Barón i Espinar “por la relevancia de la Obra llevada a término por la Comunidad  Salesiana en Mataró, que se ha manifestado tanto en la continuidad de su acción educativa a través de muchas generaciones de niños y jóvenes, como en la actividad constante desarrollada en los ámbitos cultural, deportivo y de tiempo libre, religioso y social, irradiada al conjunto de la ciudad y llevada a término significativamente en los barrios de Cerdanyola y de La Llantia.”

En la clausura asistió el Rector Mayor del momento, P. Pascual Chávez, en la Fiesta Inspectorial que reunió en el colegio a la mayoría de los salesianos de la Inspectoría.

Venta al Ayuntamiento de los terrenos del pinar

En acta fechada el 14 de marzo del 2008, se vendieron al Ayuntamiento de Mataró los terrenos de la parte superior del pinar, con una superficie de 14.417 m2 para una posterior urbanización de los terrenos. Con este traspaso, desapareció la histórica “Casa Blanca”, que ya había quedado algo degradada con el paso del tiempo.

De esta forma, los terrenos del colegio quedaron limitados por el actual campo de fútbol, ocupando las instalaciones del colegio desde entonces una superficie total de 28.714 m2.

Una capilla más accesible

Con el paso del tiempo se fue constatando que la remodelación de espacios hecha en el  1963 con una iglesia espaciosa donde existió la primitiva, resultaba excesivamente grande para las celebraciones que se iban haciendo cada vez más con grupos reducidos. Además, poder acceder a ella personas del barrio que en los domingos participaban en la misa familiar suponía dificultad por causa de las escaleras y tener que acceder desde el interior del colegio.  Entonces se pensó que podía reservarse este lugar para celebraciones ocasionales más numerosas pero que habría que buscar un lugar del edifico que fuera más accesible y acogedor.

La respuesta nació de la oferta de un Antiguo Alumno de Tremp, la familia Delfín Gibert, que en el 2012, se ofreció para sufragar la adaptación de un antiguo garaje que en aquellos momentos se usaba como taller de mecánica de las PES. Al estar en el espacio del jardín de entrada del colegio se adaptó en una preciosa capilla, mucho más accesible y acogedora. Aquí se reintrodujeron las esculturas de María Auxiliadora y de Don Bosco, obras del escultor Puigdollers, que estaban en la iglesia, convertida ahora en sala de actos.

La capilla, mucho más asequible, sirve desde este momento para ofrecer durante el curso una misa diaria, antes de la actividad escolar, para celebraciones reducidas de grupos de alumnos y de catequesis, para la celebración dominical de la Comunidad Cristiana y para encuentros varios.

Plataformas de educación social (PES)…

Ya hemos hecho referencia anteriormente a la constante voluntad de la Congregación y de la Obra Salesiana de hacerse presente en los barrios vecinos y dar respuesta a sus necesidades, principalmente en lo que se refería a niños, adolescentes y jóvenes.

Fue en los inicios de los años 90, cuando constatando que una buena cantidad  de ellos pasaban mucho tiempo en la calle, se decidió que el Centro Juvenil tuviera una actividad diaria, como espacio educativo y de ocio. La propuesta tuvo una respuesta muy positiva.

Pero se constató también que era necesaria una opción mucho más social y personalizada. Así fue que se hizo un replanteamiento de la actividad y así, en el curso 1990-91 nació, dentro de la Asociación Juvenil Boomerang (entidad jurídica del Esplai y del Centro Juvenil), el Centre Obert (1992), con un total de 24 plazas.

– La inauguración del Centre Obert Salesians, en el 9 de noviembre de 1992, constituyó un nuevo servicio para los jóvenes del barrio, con programas de Garantía Social y Cursos Ocupacionales para ayudar a los jóvenes que no hubieran podido acabar sus estudios. Del 1992 al 2001 se promovieron dos grandes bloques de actividades: los talleres y el refuerzo personalizado. Y del 2001 al 2005 se les añadió una aula de estudio como soporte en dificultades de aprendizaje.

Nuevas iniciativas surgieron por aquellos años, destinadas a jóvenes y adultos. Algunas de ellas:

– Desde el curso 1991-92 se ofrecieron cursos básicos para parados menores de 14 años, Cursos de Formación de Adultos, para mayores de 16 años y Cursos Ocupacionales.

– Durante los cursos 1992-1998, y en convenio con el Ayuntamiento de Mataró, se desarrolló la acción educativa y social del Centro Abierto destinada a los barrios de Cerdanyola y la Llàntia. Esta tarea la llevaban a cabo dos personas, una directora y un educador más voluntarios. Ya desde el inicio se trabajaba de manera conjunta con Servicios Sociales de la ciudad.

En el año 1998 se dio un cambio en la entidad jurídica y se pasaron todos los proyectos (Centre Obert, Esplai y Centre Juvenil) a la Entidad “Salesians Sant Jordi”.

Por una demanda Inspectorial y dando respuesta al aumento de la inmigración nació en el 2.000 un Aula de Estudio, con 12 plazas en primaria y 12 en secundaria, ampliando las plazas del Centre Obert a 42, aumentando también el número de profesionales: 1 directora más 4 educadores.

Aquel mismo curso 1999-2000 se ofrecieron también dos Programas de Garantía Social para aprendices, uno de mecánica del automóvil  y otro de instaladores eléctricos.

Fue en el 2005 cuando se unificaron el Centre Obert y el Centre de Formació d’Adults, que había nacido en 1992, gestionado hasta aquel momento por la escuela, y así dar respuesta a la necesidad de formación de los adultos, ofreciendo cursos con diferentes perfiles: contabilidad, informática, catalán… Y también programas de Garantía Social (electricidad, informática y automoción), GES (Graduado Escolar Secundaria), UEC-PNO (Unitat d’Escolarització Compartida i Programa de nuevas oportunidades).

Los proyectos desarrollados por Salesians Sant Jordi – Mataró se organizaron alrededor de tres grandes áreas: Intervención con niños y adolescentes, Unidad de Escolarización Compartida y la Inserción socio–laboral.

En la actualidad (2020) se continúa la consolidación en la intervención socioeducativa con las familias, y este es un eje transversal para todos el proyecto de la plataforma que se potencia con un nuevo servicio que, en un futuro no lejano, puede convertirse en una nueva área de intervención: intervención socioeducativa especializada con familias.

La realidad actual en cifras

En la actualidad (curso 2019-20) en la Obra Salesiana de Mataró se hace una oferta  escolar y de PES.

En el colegio hay 34 unidades: Educación infantil (6), Educación Primaria (12), Educación Social Obligatoria (12) y Bachillerato (4) en las modalidades Científico, Tecnológico, Humanístico y Social, con un Bachillerato Dual. En este  año escolar se marca un récord en atención a los alumnos con un total de 985 que sumados a los de la UEC de las PES, suman un total de más de 1000 alumnos de enseñanza reglada.

PES (Plataforma de Educación Social) en cifras desde 2005:

 

 

Nº Personas atendidas (intervención directa)

 

 

 

 

 

 

 

 

2017

360

2018

315

2019

350

 

 

2016

292

2013

244

2010

221

2007

192

2015

271

2012

233

2009

221

2006

167

2014

249

2011

225

2008

239

2005

127

Son cifras sí… pero sobre todo vida: retazos de historia, de historia viva de persones y de una escuela salesiana. Reflejo de la sociedad y de la propia ciudad que la ve nacer y crecer. Un gran espacio de socialización y de construcción de niños y adolescentes desde el espíritu genuino de un gran fundador, Don Bosco, que ha marcado con su espíritu el devenir de estos años en este enclave del Maresme. Una historia que sin duda ha cultivado muchos valores en los más jóvenes y ha influido positivamente en su devenir.

Que así sea en el futuro que todavía les queda por tejer.

Estos apuntes se han ido sacando de:

– Ramon Alberdi, SALESIANS-MATARÓ. Cent anys educant, 1905-2005. 2005

– Ramon Alberdi: Discursos 100 anys en el Ayuntamiento y presentación del libro del Centanario.2005

– Associació AA.AA. TEMPS ERA TEMPS. 2008

– Jaume Brufau. L’AHIR QUE TAMBÉ ÉS L’AVUI. 2016

– Montse López Figueroa. LA LLÀNTIA. 2019

– ACSSA-ESPAÑA. DICCIONARIO BIOGRÀFICO SALESIANO DE ESPAÑA. 2019

– Procura Misiones Salesianas. MEMORIAS DE DON MODESTO BELLIDO (1902-93) 2019.